Gran cantidad de nombres populares tiene Typha latifolia L., especie perteneciente a la familia de las Typhaceae. Nombres como los castellanos «Anea», «Bayón», «Enea», «Gladio», «Espadaña», «Puro» o «Totora», como los gallegos «Espadaina» o «Palla real» o como el luso «Foguetes», entre otros muchos. De distribución cosmopolita, excepto las zonas tropicales de África y Asia, se puede encontrar por toda la Península Ibérica y las Islas Baleares. En Galicia la tenemos en las 4 provincias que componen la comunidad autónoma.

Typha latifolia

Es una planta acuática emergente, herbácea, perenne, robusta, glabra, que alcanza 1-3 m de altura y que -como es característico en su género- forma macollas, que son grupos de brotes originados en la base de un mismo pie. Sus rizomas son largos, gruesos y de consistencia esponjosa (presencia de grandes cámaras de aire intercelulares), crecen horizontalmente y de ellos brotan en primavera unas hojas largas y estrechas, dísticas, bifaciales, y unos tallos erectos, simples y cilíndricos en cuyos extremos se desarrollan las inflorescencias. Son hojas con una lámina de 40-150 x 1-2.5 cm, que a veces rebasan a la inflorescencia, de venación paralela, carnosas, con parénquima esponjoso, de haz plana y envés algo convexo, con una vaina que está rematada en 2 aurículas laterales más o menos simétricas y que está cubierta de glándulas mucilaginosas por la parte superior interna.

Typha latifolia

Typha latifolia

Typha latifolia

Las flores se reúnen en una inflorescencia terminal con aspecto de puro formada por 2 secciones espiciformes muy densas, la masculina arriba y la femenina inmediatamente debajo, ambas en contacto, flanqueadas por una o más brácteas foliáceas, caedizas. Parte masculina de 8-30 x 0.8-1.8 cm, algo cónica, y parte femenina de 12-35 x 1.5-3 cm, por lo común algo más gruesa por la parte superior, de un color que va del marrón oscuro al negruzco, con raquis secundarios filiformes de 1.5-4 mm, rematados por una o varias flores. Flores masculinas con bracteolas filiformes de 3-6 mm, 1-5 estambres con filamentos de 1-6 mm y anteras de 1-4 mm cubiertas de polen agrupado en tétradas. Flores femeninas sin bracteolas. Flores femeninas fértiles de 6-10 mm insertadas en y entre los raquis secundarios, con un ovario fusiforme y unilocular de hasta 1.5 mm, un estigma lanceolado y oscuro de hasta 1 mm, y un ginóforo (prolongación pediculiforme del eje floral que soporta el gineceo) que exhibe cuantiosos pelos lineares e incoloros dispuestos en varios verticilos sin sobrepasar a los estigmas. Flores femeninas estériles de 4-8 mm, en la parte superior del raquis, con un ovario claviforme de hasta 1.5 mm, con estilo y estigma rudimentarios y ginóforo dotado de un menor número de pelos que sí sobrepasan los estigmas.

Typha latifolia

Typha latifolia

Florece de abril a octubre, principalmente. El fruto es un folículo con aspecto de aquenio, fusiforme y monospermo de 1-1.5 mm, con dehiscencia longitudinal y que se desprende unido al ginóforo peloso, lo que facilita la dispersión por el viento. En el interior del folículo, una única semilla también fusiforme con el ápice truncado y un embrión de forma cilíndrica que emerge por un poro.

Typha latifolia

Flora Batava of Afbeelding en Beschrijving van Nederlandsche Gewassen, X. Deel. (Amsterdam, 1849)
Jan Kops, Johannes Everhardus van der Trappen, Christiaan Sepp (ilustrador)
Fuente: http://www.BioLib.de

Crece formando densas colonias en suelos húmedos, inundados o encharcados la mayor parte del año, en sitios como bordes de lagos, pantanos, esteros, marismas, cunetas, etc. Prefiere aguas dulces aunque soporta cierta salobridad, poco eutrofizadas (con pocos nutrientes procedentes de la actividad humana, principalmente fosfatos y nitratos), y suelos ricos en bases. Sin ese aporte hídrico, como cuando hay sequía, resiste poco tiempo. Entre el nivel del mar y 1800 m de altitud.

Typha latifolia

Notas:

  • T. latifolia puede hibridar y retrohibridar con las otras 2 especies de su género presentes en la Península (Typha domingensis Pers., Typha angustifolia L.), originando ejemplares fértiles con caracteres intermedios, pudiendo complicar su identificación. Las 3 subespecies son muy parecidas, y para distinguirlas nos pueden ayudar los datos a continuación.
  • T. latifolia mide 1-3 m de altura, lo mismo que T. domingensis, mientras que T. angustifolia es de menor porte: 0.5-1.8 m.
  • En T. domingensis y T. angustifolia las inflorescencias masculina y femenina están separadas por una cierta porción desnuda del eje (1-6 cm en la primera), mientras que en T. latifolia no hay dicha separación.
  • En T. domingensis y T. angustifolia las flores femeninas presentan bracteolas, no así en T. latifolia.
  • T. domingensis tiene las bractéolas de las flores femeninas espatulado-acuminadas y mayormente translúcidas. Además, la vaina de la hoja, que tiene los bordes lisos, presenta abundantes glándulas mucilaginosas marrones por su zona superior interna.
  • T. angustifolia tiene las bractéolas de las flores femeninas obtusas y de color marrón oscuro uniforme. En este caso, la vaina de la hoja, auriculada, no tiene glándulas o tiene alguna en los laterales.
  • En las zonas más antropizadas, T. latifolia se ve sustituida por T. domingensis, cuyos crecimiento vegetativo, potencial invasor y tolerancia a los contaminantes son muy superiores.

Sinónimos y taxones infraespecíficos de Typha latifolia L.:

  • Massula latifolia (L.) Dulac
  • Typha ambigua Schur ex Rohrb.
  • Typha angustifolia var. inaequalis Kronf.
  • Typha angustifolia var. media Kronf.
  • Typha angustifolia var. sonderi Kronf.
  • Typha crassa Raf.
  • Typha elongata Dudley
  • Typha engelmannii A. Br. ex Rohrb.
  • Typha intermedia Schur
  • Typha latifolia f. divisa Louis-Marie
  • Typha latifolia subsp. latifolia L.
  • Typha latifolia var. ambigua Sond.
  • Typha latifolia var. angustifolia Hausskn.
  • Typha latifolia var. elata Kronf.
  • Typha latifolia var. elatior Graebn.
  • Typha latifolia var. elongata Dudley
  • Typha latifolia var. gracilis Godr.
  • Typha latifolia var. obconica Tkachik
  • Typha latifolia var. remotiuscula (Schur) Simonk.
  • Typha latifolia var. typica Rothm.
  • Typha major Curtis
  • Typha palustris Bubani
  • Typha pendula Fisch. ex Sond.
  • Typha remotiuscula Schur
  • Typha spathulifolia Kronf.

Aspectos gastronómicos, etnobotánicos, ecológicos y medicinales de Typha latifolia L.:

  • Su grueso rizoma ya se utilizaba en el Paleolítico Superior para obtener harina. En investigaciones arqueológicas se han encontrado muelas de piedra que datan de 30000 años antes de Cristo con rastros de almidón de Typha.
  • Efectivamente, sus rizomas contienen aproximadamente un 30-45% de almidón. Su parte comestible es la interna, densa y blanquecina, que se puede comer cruda o cocida, y que tiene un sabor agradablemente dulce aunque de textura fibrosa. Dicha parte puede ser convertida en harina una vez desecada y molida, y contiene alrededor de un 80% de hidratos de carbono y hasta un 8% de proteínas.
  • En algunos países se usan estos rizomas para obtención de alcohol por destilación, gracias al comentado contenido en almidón.
  • También la parte interior de los brotes jóvenes de la planta es comestible. Se pueden cosechar en primavera, tienen una textura crujiente y un sabor similar al de los palmitos. Se comen crudos o se cocinan al vapor.
  • Sus flores masculinas producen grandes cantidades de polen, que una vez recolectado puede usarse junto a diversos alimentos para aprovechar sus destacadas propiedades nutritivas.
  • Las pequeñas semillas se pueden tostar, adquiriendo un agradable sabor a nuez. Se pueden moler para obtener otra harina adecuada para repostería, por ejemplo.
  • De las semillas también puede obtenerse un aceite comestible, muy rico en ácido linolénico.
  • Las hojas y los tallos de Typha se han usado tradicionalmente para multitud de labores, entre otros como material de construcción, textil y de cestería: techar chozas, revestir pisos, fabricar sombreros, sillas y sillones, canastos y otras artesanías.
  • Las hojas asimismo se han utilizado como material de calafateo entre maderas para conseguir una unión más estanca, en pequeñas embarcaciones, barriles o toneles.
  • En el hogar, los tallos son un buen ingrediente para añadir a la pila de compost. También se pueden secar y usar como fuente de combustible.
  • Del tallo de las flores se ha obtenido una fibra que se puede utilizar para fabricar papel.
  • Sus inflorescencias secas son apropiadas como yesca para encender fuegos.
  • De los frutos se extrae un material plumoso que se utilizó como relleno para almohadas, colchones, etc. Además ese elemento tiene buenas propiedades de flotabilidad y se ha empleado en chalecos salvavidas. Poseé también excelentes propiedades como aislante, mostrándose útil para la construcción y como forro de pañales.
  • Por su belleza es utilizada como ornamental en algunos parques y jardines con estanques.
  • Con similar uso decorativo pero como planta cortada, sus hojas y flores se pueden incluir en la composición de centros florales y jarrones.
  • La Typha está considerada como una planta descontaminante de suelos y aguas. Tiene facilidad para absorber e incorporar a sus tejidos tanto metales pesados como el exceso de nutrientes -principalmente nitrógeno y fósforo- en aguas eutrofizadas. Por esta razón se suele incluir en restauraciones de humedales artificiales que contienen aguas residuales.
  • Esta planta puede crear densos entornos de difícil acceso para el hombre, lo cual resulta útil para hospedar y dar cobertura a diversas especies de aves acuáticas, insectos y anfibios. Algunas aves además utilizan sus plumosos frutos para acondicionar sus nidos.
  • El extenso y robusto sistema radical de la Typha estabiliza el terreno de las orillas de ríos, lagos, etc., ayudando a mantener encauzados -por ejemplo- los ríos y prevenir cambios en su curso que puedan provocar inundaciones.
  • No obstante, hay que recordar que T. latifolia puede ser una planta muy invasiva si encuentra un hábitat adecuado, pudiendo cubrir extensas áreas en breve tiempo y desplazar la biodiversidad nativa existente. Por ello debe introducirse con el mayor cuidado en lugares fuera de su área de distribución original.
  • Las diferentes partes de T. latifolia han tenido diferentes usos en la medicina tradicional. Las raíces, por ejemplo, son diuréticas y potenciadoras de la lactancia (galactogogo).
  • Los tallos eran usados en decocción para el tratamiento de la tos ferina.
  • Las hojas también son diuréticas, y se mezclaban con aceite para elaborar cataplasmas para aplicar sobre llagas.
  • Con las flores se hacían preparados para tratar una amplia gama de dolencias: diarrea, dolor abdominal, amenorrea, cistitis, disuria, metrorragia y vaginitis. Asimismo, el polen era usado como astringente, diurético, emenagogo, hemostático, sedante, supurativo y vulnerario, entre otros usos.
  • NOTA MUY IMPORTANTE: este blog no se hace responsable de los posibles efectos adversos del uso irresponsable de esta planta como medicinal. Lo aquí publicado debe ser tomado como información general y nunca puede sustituir a un médico u otro profesional de la salud. Ante una dolencia, es siempre absolutamente indispensable acudir a ellos lo antes posible para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

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